sábado, 10 de marzo de 2012

Fin

Mirando la tenue luz de luna traspasar la fina neblina de la madrugada, pensaba en las formas de escapar de la prisión que la encadenaba, del caos y confusión en donde de pronto se vio atrapada. Entonces vio una cuchilla plateada tirada en el cemento húmedo, la tomo delicadamente en sus rígidas manos y la observo con detenimiento, considerando que tan miserable era y lo poco que ella importaba para los demás. Al darse cuenta que en la vida solo tenía a su pequeño perro, enterró lentamente la daga en su pecho hasta llegar a su agónico corazón que dio sus últimos latidos antes de caer en un sueño eterno...

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